Cuando vamos a tener un bebé..

..proyectamos sobre él un sinfín de expectativas, aunque lo más importante, es lo que no podemos o no queremos imaginar. Entonces nos golpea la vida. Percibes que algo no va bien, tu hija parece tener indicios de alguna “etiqueta” de esas que todos hemos usado a la ligera (down, autismo, parálisis, etc…) , y comienza la dura y larga travesía hacía la letra pequeña de la “etiqueta”.

En nuestro caso se trata de una niña con TEA leve, son niños que por lo general pasan desapercibidos. Esto hace que cuando inscribes a la niña en un taller, curso, actividad, guardería, ludoteca, etc…, los profesionales no pueden, ni saben como abordar ciertos comportamientos. Y mucho menos el generar una integración real, donde no sólo ha de esforzarse la persona con dificultades, si no que también los que no las tienen han de ser capaces a normalizar ciertos comportamientos y no excluir. Esto es lo que KOA sabe hacer a la perfección, una normalización real. Porque en KOA no sólo se dedica a niños con dificultades (que por otro lado quien no las tiene) sino, que está abierta a niños sin “problemas”, por eso su labor integradora es efectiva y real.

Mi sensación cuando llegué a las instalaciones de KOA, fue la de el haber encontrado lo que buscaba. Un lugar donde mi hija disfruta desarrollando su autonomía y jugando con otros niños. Nosotros como padres, nos sentimos aliviados al saber que hemos encontrado el lugar idóneo para que nuestra hija comprenda que todos somos diferentes, y que podemos superar o mejorar nuestras dificultades.

La juventud del equipo KOA, lejos de ser un problema, es una virtud. Su energía sólo se equipara a su profesionalidad con los niños. Por último, unas instalaciones modernas, amplias, luminosas y con un buen numero de talleres, aparatos de juegos, salas de trabajo y tecnología, hacen de KOA un lugar idóneo para que nuestros hijos están disfrutando, tengan o no dificultades.

M. L.

Marcos León